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Comida y bebida

Los 10 mejores restaurantes de comida callejera en Dubái

Arva Ahmed

Arva Ahmed

Experta gastronómica

Wed, May 19, 2021

Recorra la ciudad con el paladar siguiendo las recomendaciones de la exploradora Arva Ahmed y descubra restaurantes exóticos, clásicos imprescindibles y los secretos culinarios mejor guardados de Dubái.

Arva Ahmed

Arva Ahmed

Experta gastronómica

Recorra la ciudad con el paladar siguiendo las recomendaciones de la exploradora Arva Ahmed y descubra restaurantes exóticos, clásicos imprescindibles y los secretos culinarios mejor guardados de Dubái.

1

Sultan Dubai Falafel: delicioso falafel al auténtico estilo palestino

Escondido en Al Muraqqabat Road, en Deira se encuentra el mejor restaurante de falafel y hummus palestino de la ciudad. ¡Olvídese de esos insulsos falafeles marrones y secos! De las freidoras de Sultan Falafel salen falafeles jugosos y de un intenso color verde, rebosantes de perejil, cilantro y eneldo. Y los abombados panes pita (khubz) recién horneados de su hermano gemelo, el restaurante que tiene al lado, son la combinación perfecta. Acompañe estos deliciosos bocaditos de garbanzos con algunos aderezos, como habas verdes cocinadas a fuego lento (foul), salsa chili (shatta), pepinillos encurtidos, berenjena frita y coliflor. Por último, añada una capa de suavísimo hummus con un chorrito de salsa de pimientos verdes y limón (tatbeela). Los verdaderos expertos saben cómo deshacer y untar los falafeles con el tenedor dentro del pan pita antes de añadir los aderezos... ¿Se atreve a probar? 

2

Falafel Alzaeem: huevos ahumados y ka'ak recién horneado

Aunque por su nombre cabría esperar lo contrario, lo que ha llevado a la fama a este local tan popular en Deira no es el falafel, sino el ka'ak. Este pan se sirve recién enrollado y horneado, recubierto de crujientes semillas de sésamo, al más puro estilo de Jerusalén. Pruebe uno relleno de queso y una buena ración de shatta de chili, aderezado con la mezcla de hierbas za'atar y acompañado huevos cocidos, ahumados sobre un lecho de virutas de madera durante seis largas horas. Encontrará Falafel Alzaeem en Al Doha Road, en la zona de Hor Al Anz.
3

Sind Punjab: el mejor pollo tikka desde 1968

En lo más profundo de Meena Bazaar encontramos un restaurante punyabí de pollo tikka que lleva siendo uno de los grandes favoritos de la comunidad india local desde 1969. En Sind Punjab se sirven las más jugosas brochetas de pollo marinado, cocinadas sobre carbón hasta que adquieren su delicioso toque ahumado. Por si esto fuera poco, nadie sale de allí sin haber al menos probado alguno de los otros favoritos de la carta, como el cremoso pollo con mantequilla y un chana (plato de garbanzos) picante con masala, todo ello acompañado de un buen montón de desiguales panes llamados laccha parathas. Y para aliviar un poco el intenso sabor de las especias, no hay nada mejor que un lassi (bebida de yogur) o probar uno de los zumos recién exprimidos de caña de azúcar con un chorrito de lima.

4

Rangoli: comida callejera de la mismísima India

Este restaurante de cocina clásica india vegetariana en Karama quizá no tenga tanto ambiente como otros, pero las familias indias curtidas en el chaat (comida callejera) sin duda darán el visto bueno a los pani puri de este local. Estos bocaditos redondos (puri) de masa crujiente se rellenan de soja verde, agua picante con chili (pani) y un chutney dulce de dátil y tamarindo. Es importante metérselos enteros en la boca para una auténtica explosión de líquido y sabor con la que deleitar a las papilas gustativas. ¡Los asiduos pueden ventilarse varias bandejas de este explosivo aperitivo agridulce en tiempo récord! Otros de los platos más populares son el arroz inflado con especias, mango crudo y chutney (bhel), un intenso bollito de patata y cacahuete (dabeli) y un nudo de hilos de masa dulce frita (jalebi).

5

Hor Al Anz Bakery: queso fresco y pan zaatar

De las minúsculas panaderías afganas y pakistaníes que encontrará por toda la zona histórica de Dubái salen, recién horneados, los panes calientes, idóneos para acompañar un guiso de lentejas picante. Incluso se pueden comer solos mientras pasea por la calle admirando los abrasadores hornos. Esta panadería del tamaño de un armario en la zona de Hor Al Anz, en Deira, tiene dos tipos de hornos: uno parecido a los que se usan para hacer pizzas, donde se elaboran tiernos rotis, planos y plegables, y el cilíndrico horno tanoor donde se cuecen otros panes más crujientes, duros y alveolados. Sin embargo, recomiendo el pan relleno, con forma de calcetín, que se golpea repetidamente contra las ardientes paredes del tanoor hasta que adquiere su textura abombada y un color dorado. Puede probar la versión salada, con crema de queso y especias za'atar, o la dulce con queso y miel (¡tenga mucho cuidado, la miel adquiere temperaturas muy altas!).

6

Al Habasha Ethiopian Restaurant: cocina tradicional traída de África

Encontrará una multitud de comensales etíopes en este local, lo cual es muy buena señal para un restaurante que sirve auténtica cocina etíope en la zona de Abu Hail, en Deira. Al Habasha es propiedad de la animada Sara, que obtiene ingredientes selectos como mantequilla y el tradicional pan fermentado (injera) desde su país de origen. Pruebe el picante guiso de pollo rojo (doro wat). Es el plato nacional etíope y se sirve a cucharones directamente sobre el esponjoso pan injera. Se sirve sin cubiertos, ya que la forma tradicional de comerlo es con la mano derecha, empleando el injera para recoger los bocados más jugosos sin mancharse los dientes (toda una habilidad). Hay numerosas opciones para los vegetarianos, puesto que los etíopes tienen muchos días de ayuno; el misir (lentejas) y el shiro (un guiso de harina de garbanzo) están especialmente ricos. La comida tiende a ser bastante picante, pero puede pedir un poco de refrescante aib (requesón casero) para apaciguar la quemazón, o pedir la versión alitcha (suave o, más literalmente, "cobarde") de los guisos. Aunque en la cocina tradicional etíope no hay postres, puede disfrutar de una ceremonia del café después de su comida, incluyendo incienso, unas encantadoras tacitas de pequeño tamaño, un café negro e intenso y el acompañante para el café típico etíope, las palomitas de maíz.

7

Foul Abo Al Abbas: habas verdes en todo su esplendor

Nadie, ni siquiera los camareros, sabe exactamente cuándo abrió este local de cocina sudanesa en Karama. Algunos dicen que hace veinte años, otros afirman que ya van treinta, y muchos no recuerdan siquiera el día en que el restaurante todavía no existía. De una carta increíblemente concisa, la principal especialidad es el foul: habas verdes cocinadas a fuego lento. Aunque este plato es común por todo Oriente Medio, en Sudán lo acompañan de trozos de un queso parecido al feta y, en lugar de pan pita, lo sirven en unos bollos de pan alargados, parecidos a los perritos calientes (samoon). No se vaya sin probar una ración de salchichas sudanesas, acompañadas de una peligrosa salsa picante de cacahuete (dakwa), cuyo picor se calma fácilmente con un traguito de zumo de hibisco (karkade).
8

Rollitos de huevo y patatas picantes en la cafetería del Zoco de las especias

Nadie prepara rollitos de huevo como los chaiwallas de esta pequeña cafetería enclavada detrás del Zoco de las especias en Deira. Aquí preparan una esponjosa tortilla con pizcas de chili y la enrollan en un pan plano (parotta) al más puro estilo de Kerala, untado con queso crema y aderezado con un chorrito de daqoos (así llama la gente local a la salsa picante). Quienes se criaron en la Dubái de los años ochenta no podrán resistirse a introducir en el rollito un ingrediente secreto adicional: las Chips Oman. Estas patatas fritas picantes aderezadas con chili rojo en polvo no solo sirven para matar el gusanillo de media tarde, sino que los amantes de las patata fritas las han ido incorporando a diversos platos bien cargados de hidratos. La única bebida posible para acompañar un rollito anda parotta es una humeante taza de té chai. La cafetería hierve las hojas de té negro en polvo con una generosa cantidad de azúcar, leche evaporada y un par de semillas de cardamomo. El resultado es un lechoso brebaje dulce que hace las verdaderas delicias de la gente local.

9

Shiraz Nights: un delicioso shawarma de pollo picante

Este restaurante de shawarma local en la zona de Baniyas, en Deira, sin duda pone el listón muy alto. El establecimiento de al lado es otro restaurante de kebab y shawarma iraní, Hatam Al Tai, también muy popular entre la gente local. Cada uno tiene su propia cola de fieles clientes esperando ante la ventanilla para llevarse un shawarma recién hecho. Si solo tiene apetito para uno, decántese por la versión de Shiraz Nights', donde el shawarma de pollo viene envuelto en un finísimo pan iraní a través del cual podrá distinguir el relleno. Si tiene un paladar todoterreno, atrévase con la versión picante, que viene acompañada de un alioli de chili y ajo (towm picante). Recoja su shawarma y un buen vaso de cóctel de frutas en capas, y vaya paseando hasta el Naif Park para adentrarse en un universo de sabor al aire libre.
10

Sadaf Iranian Sweets: dulces irresistibles de Persia

Regentado por el impecable Sr. Reza, este establecimiento iraní es un verdadero paraíso de sabores exóticos traídos de Persia. Pida una bola de bastani, un cremoso helado iraní aderezado con pistachos y aromatizado con la más preciada de las especias: el azafrán. Puede saborearlo solo o atreverse con el extravagante «sundae» persa, donde el helado se sirve sobre un montículo de fideos faloodeh congelados e infusionados en agua de rosas. Y no, los siropes de rosa roja y limón amarillo que encontrará sobre la mesa no están solo de adorno: ¡pruebe a rociar los faloodeh con ellos para darles un increíble toque agridulce! Y para el camino, no dude en llevarse unas pastas de mermelada recubiertas de pistachos y frutos secos (shirini moraba), especialidad de Sr. Reza, e incluso unos bocaditos de queso iraníes (¡desearía haber pedido más!). Si tiene suerte, el restaurante Sadaf que hay en la planta de arriba quizás esté preparando el tradicional sangak, un pan que se elabora sobre un lecho de pequeñas piedrecillas. Pruébelo con un poco de queso feta, hierbas frescas y unas crujientes nueces... ¡No se arrepentirá!

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